Manda algo que solo se pueda leer una vez.
Escribe el texto, genera un enlace y compártelo. En cuanto alguien lo abra, se destruye para siempre — ni tú ni nosotros podréis volver a verlo. El cifrado ocurre en tu navegador: el servidor nunca ve el texto ni la clave.
0 / 20.000
1
Tu navegador cifra el texto con una clave aleatoria (AES-256).
2
Solo el texto cifrado llega al servidor. La clave va en el enlace, nunca se guarda.
3
Al abrirlo, se descifra en el navegador del destinatario y se destruye.